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02/01/2000

La Cuesta de Moyano

Cuando era niño, raro era el domingo que mi padre no nos llevara a la Cuesta de Moyano. Aparcaba el Seat 850 cerca de las casetas. Mis hermanos, mis primos y yo salíamos desbocados. Con suerte, 25 pesetas en el bolsillo para malgastar en aquel paraiso de la lectura. Con poco criterio literario, acababa siempre con varios libros. Eran mi tesoro. Por mis manos pasaron Los Hollister, Tarzán, Roberto Alcázar y Pedrín, Flash Gordon, Sandokan... Cundían las 25 pesetas. Las mismas que mi prima A gastaba en aquellas berenjenas de Almagro con más vinagre que carne. Mi primo M y mis hermanos J y F preferían las chucherías...

Creo que mi padre nunca fué consciente de ser el responsable de que me gustara tanto leer. ¡Cuanto le echo de menos! Me hubiera gustado disfrutar de su vejez, y de mi madurez, compartiendo algún paseo, alguna conversación por este rincón tan entrañable... Espero poder hacerlo, en algún momento, con mis hijos.

Profundizo para descubrir que la Cuesta de Moyano es el nombre popular con el que se reconocía a la calle de Claudio Moyano. Situada entre el Paseo del Prado y el Parque del Retiro, linda con el Real Jardín Botánico, vergel de vegetación en el centro de Madrid. Constituye una feria permanente de libros antiguos y de segunda mano, aunque algunas casetas venden libros de primera mano. En 1925, el Ayuntamiento de Madrid autorizó a unas 30 casetas de madera, sin luz, ni calefacción, a vender libros descatalogados a precios asequibles. Aquel lugar se consolidó como espacio de culto para estudiantes, investigadores, coleccionistas y escritores. En 1985, siendo alcalde Enrique Tierno Galván, se sustituyeron las viejas casetas por otras más nuevas aunque manteniendo la estética tradicional.

Poco a poco se ha ido rehabilitando la zona, peatonalizándola y añadiendo iniciativas culturales y educativas. Ojalá dentro de poco sea declarada Bien de Interés Cultural, en la categoría de Patrimonio Inmaterial por la Comunidad de Madrid. Más allá del nombramiento, será el reconocimiento de su valor histórico, cultural y social.


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