No sé qué hago aquí. Los expertos llaman blogosfera a este rincón. Lugar de silencios y desahogos. De gritos desatendidos... Ya hubo otros intentos de llevar una bitácora. En aquella Moleskine 2.0 opiné de libros, películas, liderazgo, motivación, deportes, actualidad, viajes... Abandoné aquellos desvaríos al sentir que no aportaba nada relevante, nada nuevo. ¿Porqué debería ser diferente, ahora?
Confieso que necesito escribir. Vomitar cualquier cosa que me venga a la cabeza. Por mí. Sin buscar aprobaciones. Huyendo del halago del posible lector. Pobre incauto. Si acaso alguno llegara hasta aquí, ¡Que huya! Seguro que tiene mejores cosas en las que perder su tiempo. Pero si permaneciese, que se sintiese libre para opinar. Criticar con respeto. De forma constructiva. Ya me reservaré yo el derecho a cambiar, o no, mis opiniones. Porque no busco sentar cátedra. Porque nadie es mejor que nadie.
Me llamo M. Soy un hombre normal. Del montón. De Madrid. Pero no del Real Madrid. El fútbol no me gusta tanto como para tener un equipo preferido. Este año cumpliré los 40. En septiembre me casaré con la mujer de mi vida. La misma que me ha salvado de una deriva segura. El motor de toda mi existencia. Tecnólogo por aficción y profesión. Deportista de salón, poco practicante. Católico y menos practicante de lo que me gustaría. Amante del cine y del teatro. Montaña más que playa. Lector empedernido. Amante del cine clásico. Pocas películas de acción y muchas de amor. Eterno buscador de la motivación. Aspirante a líder. Intentando causar impacto en la sociedad, a mi alrededor. Obsesionado con el buen café. Mejor acompañado y disfrutando de una buena conversación. Detesto las multitudes. De momento, sin rastro de ningún complejo.
¡Comenzamos!
